A los hambrientos…

merceroura

Cada momento de nuestra vida está repleto de oportunidades. Algunas están escondidas y tenemos que rebuscar para encontrarlas entre la maleza y las miserias… Entre las caras de agrias de aburrimiento y las de cansancio. Otras están ante nuestros ojos y llevan tiempo ahí, pero no las vemos. Unas están vestidas de rutina y otras de novedad. Los lunes, a menudo, las oportunidades llevan traje gris o tacones de aguja y no se distinguen. No las podemos separar del fondo del escritorio en nuestra retina porque tenemos la ilusión baja y los ojos acostumbrados a la oscuridad de algunos pensamientos que nos rondan. Es necesario estar siempre de guardia, al acecho, con los ojos de lechuza y el ánimo oxigenado para no perderse detalle de lo que pasa y cazarlas al vuelo. El hambre agudiza los sentidos y agiliza la creatividad, trae respuestas y genera nuevas preguntas.

Algunas oportunidades nos…

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